DORMIR EN UN ARMARIO: LA MODA EUROPEA DE LA EDAD MEDIA

Las camas armario  o box-bed se originó a finales del período medieval, en algunos lugares se utilizaron hasta bien entrado el siglo XX, lo que tiene sentido ya que los fríos invierno de la zona norte de europa y las deficientes fuentes de calor; provenientes de la leña, hacían muy difíciles y austeras las condiciones de vida sobretodo de la clase menos pudiente del momento.

Veamos cómo eran y porqué vuelven a estar en auge.

¿En qué consistían estas camas?

En muchas casas rurales de Escocia, Francia y partes de los Países Bajos y el Reino Unido, la gente dormía en estas camas que eran esencialmente grandes armarios de madera con una cama en el interior y puertas o cortinas para cerrar mientras dormías. Algunas camas armario eran muebles independientes; otros se construyeron en huecos y se adjuntaron a la estructura de la casa. Incluso en ocasiones; tenían varios pisos. En su interior había estanterías donde guardaban todo tipo de objetos; desde el orinal hasta los objetos más valiosos.

Pero ¿porqué dormían de esta manera?

Aparte de la privacidad, el pequeño espacio cerrado de la cama guardaba extraordinariamente el calor corporal y mantenía a la persona que dormía abrigada durante el invierno. También es posible que las camas ofrecieran algún grado de protección contra intrusos, especialmente lobos y otros animales, que podían haber entrado en la casa. Se ha sugerido que los campesinos mantenían a sus hijos dentro de los armarios mientras iban a trabajar al campo.

 

La gente dormía medio sentada en un armario de madera cerrado, al contrario que actualmente que dormimos totalmente estirados. Por un lado; se ahorraba espacio, pero también se piensa que tenían la superstición de que tumbados estaban llamando a la muerte.

¿Os imagináis cómo sería dormir en verano?

 

Ventajas y desventajas de la box-bed

Las camas armario se ubicaban; a menudo, en pequeños espacios contra la pared de; por ejemplo, una sala de estar o una cocina, y en las granjas podían estar en la parte superior o establos. Estos estaban separados entre sí por paredes de madera, las entradas en el frente estaban cerradas con puertas o cortinas.

La mezcla de olores en estas condiciones ¡estaba garantizado!

De esta manera se podían construir en cualquier lugar de la granja, en la habitación, la cocina o el establo, no había necesidad de un dormitorio separado. Hay que pensar que en aquella época podían vivir hasta 20 personas de la misma familia en cada casa, con lo cual el confort no era la prioridad. Y por lo que parece; la higiene tampoco.

Aunque este tipo de camas en el campo siguió siendo increíblemente popular, las grandes ciudades conocieron el somier de la cama. A lo largo del siglo XIX se hizo cada vez mas popular, principalmente por su comodidad. Los colchones ya no eran de paja rígida y se podía dormir totalmente estirado.

Además las chinches y la falta de ventilación lo convertían en un lugar insano y propició a las infecciones y enfermedades.

¿Porqué fueron tan populares durante tanto tiempo?

Según la Encyclopedia of Cottage, Farmhouse and Villa Architecture and Furniture “En algunas partes del país las puertas de las camas se fijan por dentro con pernos, o tienen un candado para sujetarlas por fuera; para que una persona que se vaya a la cama, con todo su tesoro a su alrededor en las estanterías circundantes, pueda asegurarlo mientras duerme por la noche, o saliendo a trabajar durante el día, cerrando las puertas».

 

La box-bed; finalmente, se convirtió en un mueble de moda, e incluso las casas más grandes con varios dormitorios y sin una necesidad urgente de privacidad, comenzaron a tenerlos. Muchos ebanistas del siglo XVIII diseñaron cajas-camas secretas disfrazadas de armarios o aparadores, o escondidas detrás de filas de estanterías y cajones.

 

Las camas con caja cayeron en desuso a partir del siglo XIX debido a la creciente preocupación por la higiene y el aire viciado, pero en muchas partes de Escocia, la práctica de dormir en camas con caja continuó hasta bien entrado el siglo XX.

¿Cómo eran los colchones?

Hubo un tiempo en que los colchones, por los insectos que pululaban en su interior y el moho que los invadía, representaban una pesadilla mas abominable que sus peores sueños. La paja, las hojas, las agujas de pino y los juncos, todos ellos rellenos de origen orgánico se pudrían y alojaban una cantidad impresionante de chinches y pulgas.

Más tarde llegaron los colchones de lana, plumas o crin animal que mantenían alejados mohos y bacterias y transpiraban mucho mejor. La cama era un curioso lugar de socialización, muy distinto al que ahora conocemos. Era habitual que durmieran juntos los miembros de la misma familia, el señor con sus criados o la dama con sus doncellas. A los invitados se les hacía un hueco para que pernoctaran en el lecho común, como prueba de deferencia y distinción con el huésped a quien se quería honrar.

¿Porqué ahora se han puesto tan de moda este tipo de camas?

Gracias a la llegada de dispositivos modernos como radiadores y calentadores eléctricos, las camas armario ya no son una necesidad en el norte de Europa. Pero la forma persiste, y hay un lugar donde es particularmente bienvenida: en un apartamento tipo estudio.

Foto: Maison Global

El calor ahora no es tan preocupante (y ninguno de nosotros está realmente preocupado por los lobos), pero aún así es muy agradable tener un poco de privacidad en la cama. Cumple casi todas las funciones de un dormitorio separado, mientras que solo ocupa tanto espacio como una cama normal.

Dado que el espacio habitable se vuelve cada vez más valioso a medida que más personas se mudan a las áreas urbanas, la cama cerrada podría ser una solución elegante para crear privacidad en un apartamento muy pequeño.

Y tú ¿qué opinas? ¿una buena opción para pequeños apartamentos o un retroceso a tiempos menos confortables?

 

Fuentes: Maison Global, www.betternights.nl, www.amusingplanet.com, www.nationaltrust.org.uk, www.apartmentherap.com.

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